El PCC ante los retos de Cuba (A propósito de su VIII Congreso) Parte III y final

Del Dossier «A estas alturas del Partido»

Expresaré mis opiniones sobre el VIII Congreso del PCC y otros temas de la actual realidad cubana, desde el humilde “sector de fuego” de un militante revolucionario. Como muchos compatriotas, deseo contribuir a la solución de problemas que afectan a nuestra nación y no solo los del ámbito específico donde existimos y actuamos. Utilizaré números para identificar las ideas y sugerencias, sin jerarquías. Intentaré ser claro y directo.

Propuestas para fortalecer el poder popular en las comunidades

86 Quiero detenerme en un tema esencial: La participación de los ciudadanos en el subsistema de poder político y estatal existente en las comunidades (barrios, zonas campesinas…) a través del Partido, las organizaciones de masas y el Poder Popular.

Esto debiera ser objeto de una evaluación integral, que se proponga revertir la negativa situación de muchos lugares. Los criterios y orientaciones de Raúl en el Informe Central son claros e incluyen además a los centros de trabajo y estudiantiles. Aunque no se refirió al Poder Popular en las bases, opino que también se vincula con este gran tema.

87 Estamos en presencia de un asunto mayor –el ejercicio del poder popular a ras de la tierra–, y el punto de partida no puede ser enfocarlo con los términos “actualizar” y/o “perfeccionar”.

La solidez de la Revolución ha estado muy relacionada con el protagonismo del pueblo en las organizaciones de masas. Pero en muchos lugares ellas han sufrido severos desgastes y han dejado de cumplir buena parte de sus funciones.

88 Este crucial asunto –el ejercicio del poder revolucionario por el pueblo en los espacios comunitarios– debiera ser objeto de un análisis multidimensional.

Sugiero que la Dirección del Partido cree un grupo especial de trabajo con especialistas de las instituciones que han realizado durante años importantes estudios sobre temas de la participación popular y respecto de la juventud, las mujeres, los sindicatos, la familia, la discriminación racial, la cultura, el deporte y la recreación comunitaria –entre otros–. Y sobre la vasta experiencia histórica de la FMC, los CDR, la CTC y el Poder Popular en las bases.

Ese grupo ad hoc debiera incluir a cuadros y activistas de las provincias, a todos los niveles y a dirigentes de generaciones anteriores. Sin idealizar el pasado, hay que encontrar y crear desde y con el pueblo, los resortes que muevan mejor a la gente hoy en las comunidades en defensa de la Revolución y del proyecto social definido en la Constitución.

89 Entre otras indagaciones sería necesario realizar estudios antropológicos y sociológicos por segmentos de edades y estratos sociales, para determinar en los diferentes tipos de comunidades y centros de trabajo cómo piensan y sienten las personas sus circunstancias existenciales. Determinar cuáles son sus condiciones de vida materiales, sus expectativas, incertidumbres, insatisfacciones y frustraciones más relevantes y cómo consideran que debieran resolverse los problemas de su comunidad u otros que les afectan.

Es indispensable conocer la real calidad de vida de cada comunidad, sin minimizar ni subestimar las desigualdades que se han acentuado en los últimos años y peor en este tiempo, que tienden a agudizarse aún más.

90 Un objetivo central de la Batalla de Ideas iniciada por Fidel en 2001, fue contrarrestar los efectos negativos de la crisis de los años 1990 sobre amplios grupos humanos, incluidos los casos más extremos que habitan en barrios “marginales”.

¿Por qué no se estudia lo que ha ocurrido en esos colectivos poblacionales, después de desaparecer o modificarse los programas sociales y la concepción de la Batalla de Ideas del Comandante en Jefe? Pareciera que la situación actual es peor que la existente al inicio del siglo cuando él comenzara esa cruzada. ¿Son suficientes y fructíferas las acciones que hoy se realizan? Recientemente el Consejo de Ministros acordó retomar en parte ese legado de Fidel, lo que es alentador.

Existen numerosos estudios científicos sobre tal problemática social en Cuba. Lo que hace falta es formular con claridad los fines que se persiguen y si fuera necesario podrían realizarse otros complementarios, por ejemplo determinadas encuestas que no son difíciles y ayudan mucho a acertar en las decisiones.

91 Las organizaciones de masas y el poder popular en los barrios, son la clave para derrotar al enemigo en cualquier escenario o variante de ataque que intente utilizar.

El Partido debiera desplegar más sus fuerzas orgánicas en los barrios, para cumplir el papel directo de conductor de la revolución en los sitios donde vive la población. En las comunidades hay muchas cosas por hacer, que son factibles si existieran en ellas motores políticos potentes. Eso es precisamente lo que puede aportar el Partido.

Para ello sería necesario ubicar a miles de militantes en núcleos barriales, cuyo objetivo sería “motorizar” el desarrollo integral de las comunidades y la defensa de la Revolución, basándose en el protagonismo de la gente a través de sus organizaciones de masas y del Poder Popular.

Propuestas específicas:

Primera: El Partido debiera tener en cada circunscripción del Poder Popular –donde habitan alrededor de 3 mil personas–, al menos un núcleo integrado por militantes que viven en el lugar.

Los militantes de ese núcleo, tendrían esa única responsabilidad partidista desde el suyo en el centro de trabajo.

En el núcleo comunitario de la circunscripción, también estarían los militantes jubilados (actualmente miembros de los núcleos zonales, que desaparecerían) y militantes TCP del lugar; y se buscaría ampliar las filas con otras personas que posean los atributos, aunque no tengan vínculo laboral (como “amas de casa” y jubilados no militantes o ex militantes).

Segunda: Ese núcleo del Partido sería el impulsor del quehacer del Poder Popular en la circunscripción y de las organizaciones de masas, la Asociación de Combatientes y eventualmente de la UJC. Imagino como una especie de “molécula”, donde hoy solo existen “átomos” en muchos sitios, debilitados y sin la debida cohesión ni liderazgo, e incluso con “electrones flotantes”.

Tercera: Podría crearse donde resulte factible un Comité de Base o militantes de la UJC que militen en el núcleo; esto ayudaría a incorporar la mayor cantidad posible de jóvenes a las faenas comunitarias, algunas muy vinculadas con su edad, como las deportivas, recreativas, culturales y el uso de las técnicas digitales.

Cuarta: Habría que redefinir las funciones de las organizaciones de masas a nivel transversal en el país, con potestad para ajustarlas en cada sitio (rural, urbano, montañoso, barrios donde predominan familias con bajos ingresos o del tipo “marginal”; precisar cuáles funciones se mantendrían iguales o ajustadas a las realidades de hoy, cuáles desparecerían y cuáles nuevas son necesarias.

Quinta: Es fundamental modificar la participación de la comunidad en las tareas y funciones del Poder Popular en su zona y circunscripción; pareciera que en numerosos lugares el delegado es un receptor de quejas y problemas sin capacidad resolutiva, casi siempre porque las soluciones dependen de otras instancias e instituciones.

Sexta: El trabajo del Delegado con esta nueva dinámica liderada por el núcleo se acrecentaría y es necesario contribuir a que él tenga el mayor respaldo posible de la propia comunidad. Una variante es crear grupos de ciudadanos que lo apoyen, entre ellos militantes del núcleo de la circunscripción que a título personal ayudarían a la vitalidad de esos grupos.

Esos colectivos de ciudadanos, serían brazos del Delegado, para ayudar al buen funcionamiento de las unidades de comercio, servicios y productivas del sitio: Desde las bodegas y panaderías hasta las escuelas, médicos de la familia, los comercios y servicios de TCP, y actividades culturales, recreativas, deportivas, de higiene–epidemiología, trabajo voluntario, apoyo al orden público, atención a los consejos de vecinos de los edificios múltiples, etcétera.

Vale subrayar que todo lo anterior influye en la calidad de vida de las personas y en sus estados de ánimo, y se puede realizar sin requerir la asignación de recursos materiales ni esperar orientaciones.

Séptima: Es muy importante renovar los métodos del Poder Popular y de los demás integrantes de la “molécula”. Ejemplos:

1) Podría crearse en la circunscripción una red digital con todos los ciudadanos que puedan acceder a ella, de manera que sean más ágiles las quejas, denuncias, propuestas de soluciones, orientaciones y acciones diversas (el delegado si lo necesitara debiera recibir el apoyo para sus gastos digitales);

2) hacer visitas y atender de modo priorizado a las familias con problemas y dificultades permanentes o temporales (el listado es muy amplio y la atención a esos mal llamados “vulnerables” o “marginales” pareciera que es una de la “vulnerabilidades” más urgentes a encarar por la Revolución);

3) buscar la colaboración de centros de trabajo, empresas, TCP, cooperativas y otros entes ubicados en la circunscripción o cerca de esta, y que puedan apoyar en las actividades de la comunidad;

4) asimismo, sumar a habitantes del lugar con profesiones, oficios y especialidades que se dispongan a brindar de manera eventual sus servicios (artistas y payasos, deportistas, promotores culturales, albañiles, agrónomos para asesorar los “patios productivos”, etcétera).

Octava: Este nuevo concepto del quehacer del Partido, las organizaciones de masas y el Poder Popular en las comunidades, requiere la articulación con otras instituciones del Estado y de la sociedad civil. Verbigracia: la Uneac, la Asociación Hermanos Saiz, la Upec, el Ministerio de Culltura, el Centro Luther King, universidades, escuelas de arte, Ministerio de Educación, el Inder…

Ello implica un trabajo mancomunado a escala del municipio y la provincia, que permita “derramar” en los barrios de manera programada actividades bajo la responsabilidad de esos entes, en favor de dinamizar y fortalecer la cultura, la recreación, el deporte y hasta el interés por las ciencias. Un paradigma, es la experiencia de la gira por los barrios de Silvio, por iniciativa suya y la experiencia de cientos de promotores culturales en todo el país, coordinados por la Uneac.

Novena: Recomiendo finalmente tomar en cuenta la experiencia desarrollada en Venezuela por miles de colaboradores cubanos en todas las comunidades humildes (más de 16 millones de personas), en los ámbitos de la salud, el deporte, la cultura, la educación, la recreación y los cultivos comunitarios. Soy testigo parcial de ellas y me asombré muchas veces de la creatividad y el tesón de nuestros colaboradores en las Misiones Sociales, concebidas por Fidel y Chávez en circunstancias muy adversas. Observé actividades en los barrios que nunca he visto de esa manera en Cuba. ¡Y qué falta nos hacen! Verbigracia: deportivas, recreativas y las de la Misión Cultura Corazón Adentro.

Asimismo, existe un tesoro de experiencias acumulado por decenas de miles de profesionales cubanos de la salud en otros países, que aunque a través de ellos mismos muchas veces se aplica en Cuba, sería conveniente extraer de ese cofre todo lo que resulte útil para la Isla.

También pueden resultar de interés otras experiencias latinoamericanas, por ejemplo de Educación Popular en Brasil, las Comunidades Eclesiales de Base en Nicaragua y de participación comunitaria en la elaboración, ejecución y control de los presupuestos municipales de algunos países. Y de manera especial algunos Consejos Comunales en Venezuela, con quehaceres exitosos desde hace 15 años.

Publicado en La Tizza de Cuba

Compartilhe

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Deixe um comentário